El Consejo Nacional Consultivo por una Vida Libre de Violencia de Género presentó el viernes los primeros datos sobre la Segunda Encuesta Nacional de Prevalencia sobre Violencia Basada en Género y Generaciones, que busca identificar las principales características de esta problemática para poder prevenirla, abordarla y, en definitiva, intentar erradicarla. El estudio, que fue realizado entre mayo y agosto de este año por el Instituto Nacional de Estadística en todo el territorio uruguayo, responde además a la necesidad de contar con datos actualizados para medir la magnitud y las dimensiones de un fenómeno que afecta a mujeres de todas las edades en distintos ámbitos de sus vidas. Al mismo tiempo, sirve para comparar cómo evolucionó la violencia desde que se realizó la primera encuesta de este tipo, en el año 2013.

Los resultados fueron presentados durante el acto central de conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, organizado por el Consejo Nacional Consultivo, que está encabezado por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). Se espera que en las próximas semanas se publique el informe con la totalidad de los datos recabados, según explicó durante el evento el responsable del Sistema de Información de Género de Inmujeres, Diego Pieri.

La segunda encuesta introdujo nuevas dimensiones, que fueron definidas por la Ley 19.580, de Violencia hacia las Mujeres Basada en Género, aprobada a fines de 2017, tales como identidad de género, orientación sexual, discapacidad y migración. También a instancias de esta ley fueron agregados nuevos ámbitos en los que se producen situaciones de violencia de género que no fueron contemplados en 2013, como el sistema de salud. Aparece como novedad, además, todo lo vinculado con la violencia hacia las mujeres en las redes sociales.

Los datos adelantados en estas horas muestran la prevalencia de la violencia de género según los ámbitos y permite ver que aquella que se produce en el contexto de la pareja o ex pareja continúa siendo la más común.

La combinación de la información relevada en todos los ámbitos permitió concluir que 76,7% de las mujeres uruguayas vivieron situaciones de violencia de género en algún momento de su vida. Es decir, tres de cada cuatro mujeres que habitan nuestro país fueron atravesadas por esta forma de violencia. Esto implica un aumento si se compara con los resultados arrojados en 2013, en los que la cifra era de 68,8%. Para Pieri el aumento no necesariamente significa que las mujeres se enfrenten hoy a más situaciones de violencia de género: la tendencia, dijo, podrá empezar a verse recién a lo largo de las próximas mediciones. Hay que tener en cuenta, además, las nuevas mediciones que incorpora el estudio de este año. El experto aclaró que estos elementos tienen que ser tenidos en cuenta a la hora de interpretar cada uno de los resultados.

La directora de la División de Violencia Basada en Género de Inmujeres, Karina Ruiz, dijo que una de las varias hipótesis que podrían explicar el crecimiento del fenómeno reflejado en la encuesta es que hoy en día las mujeres tienen un “mayor reconocimiento” que hace seis años de lo que es la violencia de género. Y esto, agregó, es en parte gracias al trabajo de denuncia y visibilización que realizan a diario las organizaciones sociales y los colectivos feministas.

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Los datos presentados: la prevalencia de violencia de género según los ámbitos

Ámbito social. Es el que refiere a los espacios públicos, tales como la calle, los medios públicos de transporte, los lugares de diversión o fiesta, los boliches, los bares, los parques, los clubes deportivos, las iglesias y también, por primera vez, las redes sociales. En estos ámbitos, una de cada cinco de las mujeres encuestadas (21,1%) reportó situaciones de violencia en los últimos 12 meses, en forma de agresiones sexuales tanto físicas como verbales, amedrentamiento, violencia física y violencia en redes sociales; el porcentaje aumenta a 54,4% cuando la pregunta es si han vivido ese tipo de violencias no en el último año, sino a lo largo de sus vidas. En 2013, las cifras eran de 18,6% y 36,5%, respectivamente.

Ámbito educativo. La encuesta revela que 9% de las mujeres que asistieron a algún centro educativo en los últimos 12 meses manifiestan algún fenómeno de acoso, violencia sexual, discriminación o violencia en redes sociales en ese contexto. El número aumenta a 13,4% para las mujeres que reportan situaciones de violencia de género en un centro educativo a lo largo de sus vidas. En este caso también hay un leve aumento respecto de 2013, año en que los porcentajes eran de 5,2% y 8,8%, respectivamente.

Ámbito laboral. En el terreno del trabajo 8,5% de las mujeres aseguraron haber vivido situaciones de violencia en los últimos 12 meses, y un poco más del doble (17,9%) reportaron haberlas experimentado en algún momento de sus vidas. La violencia en el ámbito laboral incluye las dimensiones de acoso y violencia sexual, discriminación y violencia en redes sociales.

Sistema de salud. Es la primera vez que se realiza una medición sobre violencia de género de este tipo en el marco del sistema de salud. Fueron elegidas dos dimensiones: la violencia obstétrica y la violencia durante el proceso de interrupción voluntaria del embarazo. El estudio mostró que 17,4% de las mujeres encuestadas sufrieron algún tipo de agresión durante su último parto. Fue elegida esta metodología por una cuestión de “recordación”, dijo Pieri. La violencia obstétrica fue definida a través de las siguientes variables: la mujer fue impedida de estar acompañada; la obligaron a permanecer en una posición incómoda; le realizaron comentarios ofensivos, humillantes o le gritaron; hubo demoras en la asistencia médica o la ignoraban cuando hacía preguntas; le realizaron algún procedimiento médico o le administraron medicación sin informarle; le realizaron una cesárea sin informarle o sin autorización; le colocaron algún método anticonceptivo u operaron o esterilizaron; la presionaron para que aceptara un método anticonceptivo; la obligaron o la amenazaron para que firmara algún papel; le impidieron ver, cargar o amamantar a su bebé inmediatamente después de parir.

Por otro lado, el estudio relevó que más de la mitad (54,4%) de las mujeres que realizaron una interrupción voluntaria del embarazo dentro del marco legal (de 2012 en adelante) sufrieron algún tipo de violencia durante el proceso. Entre las preguntas que aparecían en el formulario estaban las siguientes: ¿intentaron presionarla para que no realizara la interrupción? ¿Le realizaron comentarios ofensivos, humillantes o descalificadores acerca de la decisión? ¿Le insinuaron que no estaba capacitada? ¿La amenazaron con informar al entorno? ¿Divulgaron información sobre su caso? Al respecto, Pieri insistió en la importancia de revisar “ya sea el proceso en sí mismo o su implementación”, porque el aborto es “ya de por sí un tema que genera muchas dificultades para las mujeres”, y es “más grave aun” si tienen que enfrentar episodios de violencia.

Ámbito familiar. Ya entrando en la esfera privada, el sondeo reveló que 18,4% de las mujeres encuestadas vivieron situaciones de violencia psicológica, física, sexual o económica/patrimonial por parte de algún familiar en el último año. Aquí se detectó una disminución en los últimos seis años, ya que la cifra que arrojó la encuesta de 2013 era de 20,7%. “Podemos ver un poco más de dos puntos porcentuales de disminución con respecto al mismo módulo relevado en 2013, pero nos parece que es importante esperar a ver si se trata de un fenómeno que se podría estar reduciendo”, dijo Pieri. Y agregó: “Ojalá que sí”.

Por parte de una pareja o ex pareja. El contexto de la pareja sigue siendo el lugar más común en que ocurre la violencia basada en género en Uruguay. En este marco también se ha visto un aumento: en 2019, 47% de las mujeres encuestadas aseguraron haber vivido una situación de violencia por parte de una pareja o una ex pareja al menos una vez en la vida. El porcentaje fue de 45,4% en 2013. A la hora de analizar los distintos tipos de agresiones que enfrentaron las mujeres en los últimos 12 meses, la encuesta establece la prevalencia de la violencia psicológica (18,4%), seguida de la violencia económica o patrimonial (4,4%), la violencia física (3%), la violencia digital (2%) y la violencia sexual (1,6%). El responsable del Sistema de Información de Género de Inmujeres dijo que es muy probable que el dato sobre violencia sexual en realidad sea “sensiblemente mayor”, ya que es un fenómeno “difícil de reconocer y de contar”, y hay que tener en cuenta que lo que recoge el estudio “es lo que las mujeres han contado en el marco de una encuesta dentro de su hogar”.