El Paro Internacional de Mujeres surgió en 2016 en Polonia, donde se declaró una huelga de mujeres de 24 horas conocida como “lunes negro”, el 3 de octubre, en respuesta a los intentos de penalizar el aborto. Dos semanas después, ante una ola de femicidios y tras la represión policial desatada en la marcha del Encuentro Nacional de Mujeres en Argentina, mediante una convocatoria en las redes sociales que contó con el apoyo de las organizaciones feministas, se convocó un paro de una hora y movilizaciones masivas en todo el país. Varios países de América Latina y el Caribe replicaron la experiencia.

Luego de un nuevo paro en Polonia, esta vez “contra la violencia y la ignorancia frente a las problemáticas de las mujeres”, a fines de octubre de 2016 las polacas organizaron una cruzada de organización mundial. Entre países de todo el mundo se generó el movimiento Paro Internacional de Mujeres, cuya primera expresión conjunta fue el 8 de marzo de 2017 con un paro de 24 horas. El paro se repitió en 2018 y está convocado para el viernes 8 de marzo. Las reivindicaciones son varias y se basan fundamentalmente en la desigualdad y la violencia hacia las mujeres. Se propone un paro del trabajo remunerado y no remunerado con el fin de visibilizar el impacto de la fuerza de trabajo femenina.

Al igual que el año pasado, el PIT-CNT decretó un paro general parcial. Será desde las 16.00 hasta el final de la jornada, con libertad de acción a los sindicatos que decidan tomar otras medidas. La correlación de fuerzas en la central no permitió plantear un paro general de 24 horas de mujeres, y las propuestas que lo reivindicaban naufragaron. Una de esas propuestas era la de decretar un paro parcial y dar libertad para que las mujeres pudieran parar la jornada completa, amparadas por esta medida. Hay libertad de acción para que cada sindicato modifique la medida y extienda el horario.

Por otra parte, se tomó en cuenta que los sindicatos de transporte adhieren a los paros generales de 24 horas. La disminución de la oferta de transporte podría alterar la movilización a consecuencia de las dificultades que podrían encontrar las mujeres que viven lejos del centro de Montevideo para participar en la marcha que recorrerá 18 de Julio. La decisión del PIT-CNT encendió un debate que generó múltiples reacciones, entre ellas una juntada de 1.700 firmas de mujeres, que fue entregada a la central sindical.

Integrantes de organizaciones sociales y de la central sindical comparten sus posturas acerca del debate sobre el paro de mujeres, la medida adoptada por la central sindical y la correlación de fuerzas a nivel de base.

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Gabriela Mathieu - Romina Machado | Encuentro de Feministas Diversas (EFD)

Cada previa al 8M nos enfrentamos a la agotadora discusión sobre el apoyo y las garantías que la central sindical puede darnos para realizar un paro nacional de mujeres. El PIT-CNT sigue sin responder satisfactoriamente al reclamo de un paro de 24 horas para las mujeres.

Las mujeres cumplimos doble jornada laboral, históricamente hemos sido el eslabón que soporta la generación de riquezas del capitalismo patriarcal. Cuando logramos ingresar al mercado laboral, no dejamos de cumplir con las tareas de cuidados y domésticas ni con las responsabilidades asociadas a las estructuras sociales y familiares. Insistimos en que esta es una jornada de reflexión, debate y lucha que debe abarcar a la vida pública y privada.

El objetivo del paro de mujeres es visibilizar la magnitud del trabajo que hacemos y cómo ha sido subestimado. En lugares donde el trabajo está feminizado y la medida se acata, el efecto del paro general es realmente impactante. También queda en evidencia el techo de cristal en espacios en los que los altos cargos de decisión y responsabilidad están ocupados por varones.

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El paro pone en evidencia la importancia del trabajo no remunerado que hacemos en hogares y circuitos personales, y que no es considerado como tal. ¿Cuántas mujeres podrán dejar de hacer por un día el trabajo de cuidados y tareas domésticas? No tenemos formas organizadas de dar garantías a las mujeres para parar en sus trabajos no remunerados, pero sí en los remunerados, por medio de los sindicatos.

Las mujeres participamos en todas las luchas sociales como parte activa de la clase trabajadora. Sin embargo, en el Día de la Mujer Trabajadora muchas compañeras no podrán parar porque desde el movimiento obrero organizado no se tiene un real compromiso con las reivindicaciones feministas contra la opresión patriarcal. Las garantías para hacer un paro de 24 horas son fundamentales. El paro de mujeres no es exclusivamente para asistir a la marcha: es una jornada de carácter político en la que nos apropiamos de nuestro tiempo para provocar una toma de conciencia real de las desigualdades y abusos a los que históricamente hemos sido sometidas. La decisión de un paro parcial mixto tiene un sesgo sexista que no toma en serio nuestra lucha.

Frente al avance del neoliberalismo conservador que reproduce las injusticias funcionales a la hegemonía del poder, las mujeres resistimos en unidad y luchamos por una sociedad más justa en la que no nos maten, ni abusen, ni violenten, ni subestimen por ser mujeres.

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Karina Ansolabhere y Florencia Negreira | Paro Internacional de Mujeres

Dentro de Paro Internacional de Mujeres algunas compañeras consideran que el paro debe ser exclusivo de mujeres para que se visibilice nuestra injerencia en los distintos sectores de la sociedad, mientras que otras consideramos que el objetivo debe ser golpear a las clases dominantes y por eso marcamos una diferencia de clase con mujeres explotadoras con las que no nos une la lucha. En lo que estamos de acuerdo todas es en que debe ser de 24 horas y en que no es sólo para acompañar la marcha. Hace años que se le reclama esto al PIT-CNT; sin embargo, se siguen desoyendo las voces de las organizaciones de mujeres. Si bien permiten la participación en la marcha, esto no se traduce en un apoyo a las organizaciones sociales que llevan a cabo actividades vinculadas a problemáticas que afectan directamente a las mujeres: UPM, la trata con fines de explotación sexual, el sistema carcelario, etcétera. Tampoco demuestran un compromiso real para llevar adelante una medida de lucha por medio de la cual se le exija al gobierno una plataforma reivindicativa concreta.

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Aunque está planteado como un paro laboral que se ve condicionado por el apoyo de la central obrera, nosotras también apostamos a la inclusión de las mujeres desempleadas, parando las labores que realizan en sus hogares, las tareas domésticas y de cuidados. No obstante, entendemos que las represalias pueden ser severas, por lo que instamos a que se sumen en la medida de sus posibilidades.

Hacemos hincapié en el carácter de clase del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Consideramos fundamental hacer énfasis en que el Salario Mínimo Nacional debe alcanzar a la media canasta familiar, en que el gobierno debe promover planes y cooperativas de vivienda para mujeres, en que el Estado debe generar puestos de trabajo para mujeres jefas de hogar, porque la falta de independencia económica es lo que ata a las mujeres a seguir viviendo situaciones de violencia por parte de sus parejas, es lo que las expone a ser víctimas de redes de trata y a verse acorraladas en la prostitución como único ingreso; allí no podemos hablar de libre elección.

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Tatiana Antúnez | Ex integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT / Intersocial Feminista

Como mujer trabajadora y sindicalista siento la necesidad de compartir lo que nos pasa de cara a un 8M al ser parte de una organización como el PIT-CNT. Hace tres años iniciamos en la central sindical la discusión sobre el paro del 8M. Cada paro que la central determina se discute y se salda en una reunión de la Mesa Representativa, que oficia como órgano de resolución.

Por tercer año consecutivo vamos a parar. Esto es producto de una gran lucha histórica de las feministas y de las mujeres en todos los rincones del mundo, que reivindicamos nuestros derechos y denunciamos la discriminación y la violencia a la que somos sometidas.

Al pertenecer a una organización unitaria, que es la única central de trabajadoras y trabajadores en nuestro país, entendemos que no todos los procesos se saldan de la manera en que nosotras –como feministas y trabajadoras– quisiéramos. Pero queremos dejar algo claro: lo que peleamos en la interna es lo mismo que reivindican todas aquellas mujeres que hoy, sin encontrarse dentro de la organización, reclaman que se haga.

Es por esto que estamos convencidas de que no se trata de enfrentarnos entre mujeres –y compañeras–, sino de seguir empujando juntas por las transformaciones que tanto queremos y necesitamos; porque al patriarcado lo vamos a tirar entre todas.

La discusión no termina este 8M. Las mujeres debemos seguir formando parte de los sindicatos para hacer llegar nuestros reclamos, porque los sindicatos también son espacios en disputa.

El paro que se resolvió no es suficiente, no nos conforma. Pero, por ahora, este es el funcionamiento que la organización que integramos –y de la que estamos orgullosas– ha elegido democráticamente. Por eso respetamos lo resuelto, que no inhibe que en nuestros sindicatos o federaciones logremos otras correlaciones de fuerzas para poder tomar otras posturas.

Integramos un espacio de articulación, que es la Intersocial Feminista, donde respetamos a cada una de las organizaciones y a su diversidad, y tratamos, juntas, de ser cada vez más poderosas. Ante el fascismo, nos necesitamos todas juntas. Tal como dice nuestra consigna: se precisa más feminismo, más unidad y más lucha.

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Magdalena Bessonart | Colectivo Ovejas Negras / Intersocial Feminista

Un paro de mujeres debería ser para que podamos parar nuestras tareas, todas. En particular, lo que la enorme mayoría hacemos: trabajo no remunerado en forma de cuidados y tareas domésticas, y trabajos precarizados o en condiciones de semiesclavitud.

Parar es algo que debemos construir y defender. Por eso a las muchas mujeres trabajadoras que estamos sindicalizadas y defendemos la construcción colectiva apostando a la herramienta sindical como una forma de lucha cotidiana nos toca la responsabilidad de ejercer este paro por todas las que no lo pueden hacer.

No milito en el sindicato al que estoy afiliada, milito en una organización social desde mi identidad de lesbiana feminista. Elijo construir y transformar la realidad desde ahí. Pero en mi sindicato no hubo llamado a asamblea por este tema, y no pudimos dar la lucha desde adentro. Capaz que si militara en esa organización me habría enterado de por qué esto no pasó. Capaz que si las cientos de feministas que trabajamos ahí nos hubiéramos organizado esto no habría sucedido.

Pero sé que muchas sí están sindicalizadas y militan en su sindicato. No dejemos solas a las compañeras: defendamos la herramienta, defendámosla hasta de sí misma. Entendamos que esto trasciende al movimiento sindical pero lo incluye, y esto implica poder alzar nuestra voz en todos los ámbitos, sabiendo que es posible transformar esta realidad.

Este es el tercer año en el que discutimos cómo hacer el paro de mujeres. Ha habido algunos avances: hay sindicatos que resolvieron que pararan sólo las mujeres; no hay nada que lo impida salvo el insistente protagonismo que algunos varones –muy poderosos ellos– no quieren dejar de tener. Somos nosotras las que tenemos que dejar de pedir permiso, seguir organizándonos cada vez más y lograr parar en nuestros términos, mostrándoles a nuestros compañeros de qué hablamos cuando hablamos de revolución feminista.

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Soraya Larrosa | Vicepresidenta del PIT-CNT

Encontramos varios argumentos para haber resuelto la situación de esta forma, partiendo de lo que significa desde su génesis el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Entendemos que si bien tenemos reivindicaciones propias, porque somos diferentes y socialmente hemos tenido que luchar por nuestros derechos en un mundo en el que el hombre creó la legislación y las normas, y que hizo para sí mismo. También entendemos que necesitamos del conjunto de la clase trabajadora para obtener nuestras reivindicaciones. El movimiento sindical es uno solo: ni la mujer ni el hombre van adelante, sino que vamos mancomunados.

De haber decidido un paro de 24 horas sólo para mujeres, lo que habríamos hecho sería poner a los hombres en un papel de rompehuelgas. Además, hay gremios en los que pueden parar las mujeres porque así lo definieron. No podíamos hacernos una trampa al solitario. Hay gremios que son mayoritariamente de mujeres, como los de la educación, en los que quedarían sólo algunos maestros dando clase, por lo que no sería posible. Lo mismo ocurre en la salud, sector en el que 80% son mujeres; en ese caso, sí o sí era necesario dejar guardias gremiales, ya que no habría alcanzado con los hombres para cubrirnos en el caso de convocar a un paro masivo de mujeres.

No es verdad que podría haber un paro masivo de mujeres; no podría ser porque no podemos dejar ciertos servicios que hacen a la vida de la gente. Por eso resolvimos este paro parcial a esa hora, porque queremos facilitar a todas las mujeres trabajadoras, también acompañadas por los compañeros, a concurrir a la reivindicación en las calles.

Este tema lo resolvió el PIT-CNT, pero el gremio que entienda que tiene que hacer un paro de 24 horas puede hacerlo, porque lo que resuelve la central sindical es genérico y luego hay que bajarlo a la realidad. A veces, incluso, el paro puede hacerse en Montevideo, mientras que en el interior hay otras realidades. Los gremios tienen carta blanca para resolver a nivel de las bases si las condiciones están dadas para llevar adelante el paro que pretenden, de 24 horas, ya sea de mujeres o de hombres y mujeres.

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Abigail Puig | Secretaria ejecutiva del PIT-CNT

El PIT-CNT tomó una resolución en base a una propuesta única que llegó a la dirección máxima del movimiento sindical. El PIT-CNT no votó en contra del paro de 24 horas de mujeres, sino que se votó un paro general parcial que avala a los sindicatos a extender sus horarios y ser sensibles a las demandas de las compañeras. Como se han montado los titulares, diciendo que el PIT-CNT resolvió no acompañar, se generó un revuelo que sólo ha generado un enfrentamiento entre mujeres de distintos colectivos y sindicatos. Es una discusión que se basa en un montón de titulares que son mentirosos y que, a pesar de los años y de que el movimiento sindical se maneja de la misma forma cada vez que se resuelven sus medidas, hay organizaciones, medios y militantes que lo cuestionan, porque parecería que garpa pegarle a la central sindical. Hemos entrado en un espiral que no ayuda en absolutamente nada y que incluso está generando que se enfrenten mujeres de organizaciones que tendrían que trabajar en conjunto por las transformaciones de la sociedad.