Una quincena de colectivos feministas y de mujeres se movilizaron en la tarde de este viernes en el Centro de Montevideo para exigir la revisión del fallo judicial contra Natalie, la mujer de 28 años que fue condenada esta semana por el delito de omisión de los deberes inherentes a la patria potestad después de que su bebé de cinco meses muriera en la madrugada del 25 de agosto. La convocatoria surgió también como una forma de manifestar el apoyo hacia la mujer ante la actuación de un sistema judicial que las manifestantes calificaron de “patriarcal” y una sociedad que, según dijeron, “estigmatiza” y “violenta” al someter a la familia de Natalie al “escarnio público”.

“Ni bien nos enteramos del fallo convocamos para venir a la Suprema Corte de Justicia porque consideramos que Natalie no cometió ningún delito y que la imputación fue totalmente fuera de lugar”, dijo a la diaria María Noel Parodi, integrante de la Red Solidaria Feminista Tejiendo Abrazos, uno de los colectivos convocantes. “No cometió el delito de omisión de los deberes a la patria potestad de ninguna por lo que vemos que se está criminalizando a esa mujer por ser mamá sola, pobre, no conocida por nadie y prostituta”, agregó.

Foto: Ernesto Ryan.
Foto: Ernesto Ryan.

La Plaza Libertad se llenó de mujeres que solas o identificadas en colectivos -feministas, trans, afrodescendientes, de trabajadoras sexuales o de madres- alzaron sus carteles con la frase “Todas somos Natalie”. Otras pancartas escupían preguntas como “¿Qué estás juzgando, juez?” o advertían: “Por mujer, puta y pobre. Ante la Justicia patriarcal: organización feminista”. El llamado difundido en las redes sociales era a movilizarse con pancartas, puños y también tambores. Por eso la protesta estuvo musicalizada por mujeres candomberas que, por momentos, acompañaban a una multitud que gritaba: “Tocan a una, tocan a todas”.

Natalie es madre de cuatro hijos. Es trabajadora sexual. Los cuatro padres de los niños están ausentes. Todos los niños van a la escuela y tienen los controles médicos al día, según comprobó la Fiscalía. La mujer no tenía antecedentes penales. En la noche del 24 de agosto tuvo que salir a trabajar y dejó a los niños a cargo de la hija mayor, de 12 años. Cabe destacar que 18% de las niñas entre 12 y 14 años se dedican a cuidar. En el medio de la madrugada, la niña fue a chequear cómo se encontraba su hermano más chico, de cinco meses, y descubrió que estaba frío y no respiraba. Alertó a los vecinos, que lo trasladaron a un hospital de Ciudad del Plata. Allí los médicos constataron que el bebé estaba muerto. La autopsia realizada después reveló que murió de muerte súbita, de manera natural, mientras dormía. La presencia de la madre allí no hubiera podido evitar el desenlace. El lunes, y tras un acuerdo entre la Fiscalía y la Defensoría Pública, Natalie fue condenada a ocho meses de libertad vigilada por el delito de omisión a los deberes inherentes a la patria potestad. La jueza Marcela López determinó además la atención psicológica para la familia y el seguimiento de los tres hijos por parte del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU).

Colectivos que adhirieron a la proclama: Afrogama; Atabaque; Colectiva Mujeres; Coordinadora de Feminismos; Desmadre; Intersocial Feminista; La Melaza; La 8 de Marzo; Minadas; Mizangas; Mundo Afro; Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora; Trabajadoras Sexuales de Internet; Vendita.

La fiscal del caso, Flavia Cedrez, dijo a la prensa que en los informes médicos no se encontraron evidencia de violencia en el cuerpo del bebé y reconoció que “si la madre hubiera estado, tal vez se hubiera muerto igual”. Explicó que fue imputada por un delito de omisión a los deberes de la patria potestad porque, “sin prejuicio de que no haya tenido que ver”, la “madre se fue y dejó a cuatro menores solos” durante “un período prolongado de tiempo”.

No bastó con la condena judicial: Natalie tuvo también que enfrentarse a la condena pública. Su abogada, la defensora pública Claudia Baliero aseguró que la mujer recibió amenazas por parte de vecinos que cuestionaron los cuidados que ejercía sobre sus hijos, le robaron la casa y se la quisieron prender fuego. “Hemos demostrado que no ha sido así, que es una madre presente, que los niños van a la escuela y tienen todos los controles médicos al día”, contestó Baliero en declaraciones a Telemundo. Pero ella tiene miedo de volver a esa casa.

“Si vos sos vecina, amiga, compañera, familiar u opinóloga, ¿cuál es tu responsabilidad?”, se preguntaron los colectivos en una proclama que leyó Louisiana Denoizi, trabajadora sexual trans e integrante del Colectivo Trans del Uruguay. “Tu responsabilidad es estar en la calle. Es decirle al Estado que las maternidades adolescentes nos duelen. Que las mujeres pobres siendo juzgadas con otros ojos nos duelen. Que todas hemos confiado nuestros hijos a otros hijos. Que no deben existir trabajadoras buenas y trabajadoras malas”, respondió Denoizi. “Es decirle al patriarcado que los hombres que no se hacen cargo de las familias que forman nos duelen […] Es decirle a la Justicia que los fallos rebuscados que no juzgan los hechos puntuales nos violentan”, continuó.

Foto: Ernesto Ryan.
Foto: Ernesto Ryan.

Al final de la proclama, y antes de que los tambores siguieran repicando, se abrió una instancia para recolectar alimentos no perecederos y otros artículos de primera necesidad para donar a la familia de Natalie. “Es algo que en la Red Solidaria Feminista Tejiendo Abrazos hacemos todos los meses, pero esta vez será específicamente para esta familia, porque con la pena de libertad vigilada que le dieron a Natalie, más allá de que exigimos que se revea el fallo, ¿cómo va a hacer para seguir trabajando?”, explicó Parodi. “Tenemos que ayudarla no sólo saliendo a las calles a protestar, sino también desde el punto de vista económico, por eso esperamos las donaciones y personalmente vamos a ir a entregárselas y a darle muchos abrazos”, agregó la activista, quien contó que están en contacto con la familia a través de la madre de Natalie.

“Estamos acá para que sepa que no está sola”, concluía la proclama. “Estamos acá porque podemos sentir lo enorme que es el dolor cuando se carga de injusticia y soledad”.